El origen de la moneda

Por Ricardo Veltri
rveltri@adventvs.com.ar

 

  1. Periodo pre-monetario.

Existen documentos (papiros, etc.) provenientes del Cercano y Medio Oriente que atestiguan el uso de metal (oro, plata bronce e incluso plomo) por peso como una forma de dinero pre-monetario en varias civilizaciones. Por ejemplo pueden citarse:

Egipto: Durante el Imperio Antiguo (ca. 2700-2250 a.C.) se usaban los metales arriba mencionados para fijar el precio de bienes y servicios, utilizando como medida de peso el deben de unos 13 a 14 g. aproximadamente. Para la época del Imperio Medio (ca. 2050-1800 a.C.) el peso del deben fue incrementado a 91 g, además de introducirse submúltiplos de este, el kite (1/10 de deben, 9,1 g) y el shaty (1/12 de deben, 7,6 g)[1].

Fig. 1: Tumba de Sobekhotep Africanos ofrendando anillos y pepitas de oro de Nubia.

Fig. 1: Tumba de Sobekhotep
Africanos ofrendando anillos y pepitas de oro de Nubia.

Fig. 2: Tumba de Rekhmire Pesaje de anillos de oro.

Fig. 2: Tumba de Rekhmire
Pesaje de anillos de oro.

Se han conservado pinturas, como por ejemplo en la tumba de Sobekhotep (Fig. 1) o en la de Rekhmire (Fig. 2) en las que puede verse el uso del metal como forma de dinero pre-monetario. Hallazgos arqueológicos como el de Tell el-Amarna (en la ribera occidental del Nilo) donde se hallaron metales en forma de hacksilber (Fig. 3) pueden fecharse de acuerdo a su contexto arqueológico hacia 1378/62 a.C.[2]

Fig. 3: Tesoro de Tell el-Amarna. Hacksilber en forma de anillos, lingote, etc.

Fig. 3: Tesoro de Tell el-Amarna.
Hacksilber en forma de anillos, lingotes, etc.

Chipre: El hallazgo del naufragio de Uluburun en la costa meridional de Turquía por parte de un pescador de esponjas en 1982 y excavado de forma subacuática entre los años 1984 a 1994 dio a luz una increíble cantidad de objetos que formaban parte del cargamento del buque, entre los cuales se encontraron nada menos que 354 lingotes de  bronce de cuatro asas (Fig. 2), con una forma que recuerda a una piel de buey[3], y de dos asas, con un peso aproximado de un talento chipriota. También se extrajeron 121 lingotes de bronce en forma de disco plano-convexo con marcas de identificación posiblemente de propiedad (Fig. 3) y unos 40 lingotes de estaño también del tipo “piel de buey” pero algo más pequeños[4] (Fig. 4). De acuerdo a estudios dendocronológicos[5] el naufragio puede datarse ca. 1300 a.C. Los lingotes hallados parecen haber sido una forma pre-monetaria en uso en el mediterráneo oriental.

Fig 4

Fig. 4: Lingote chipriota de bronce de 4 asas ó tipo “piel de buey”.

Fig. 5: Lingote chipriota de bronce. Disco plano-convexo con marcas.

Fig 6

Fig. 6: Lingote chipriota de estaño de 4 asas ó tipo “piel de buey”.

Argos: En las excavaciones llevadas a cabo por Charles Waldstein en 1894 en el Heraion de Argos, el templo dedicado a Hera, se extrajo de la plataforma que se extiende en frente del templo principal un haz de 180 varillas de hierro, delgadas y de sección rectangular, de aproximadamente 1,20m de longitud, cuyas puntas se encontraban aplanadas semejando una lanza. También se halló un lingote, de longitud similar a éstas varillas, y cuyo peso total era equivalente al del haz[6].

Waldstein reconoció en estos los obeliskoi mencionados en fuentes literarias[7], utilizados antiguamente como moneda, y que fueron dejados en forma de ofrenda en el templo.

Zincirli. Los discos del rey Bar-Rakib: Miriam Balmuth da un concepto original de moneda[8] definiéndola como la fusión de dos funciones: la del metal, como medio de intercambio, y la del sello de piedra (usado ampliamente en Medio Oriente) como medio de identificación. De esta manera surge el concepto del metal, sellado como garantía, sin necesidad de ser pesado en cada transacción.

Viendo desde este punto de vista el concepto de moneda que da Balmuth cabe destacar el hallazgo hecho en el palacio del rey Bar-Rakib en Zincirli (la antigua Sam’al) en el Norte de Siria durante las excavaciones alemanas llevadas a cabo entre 1888 y 1902. Este tesoro que data del siglo VIII a.C. consiste en grandes cantidades de plata en forma de Hacksilber plano, lingotes en forma de disco y tres discos inscriptos en arameo luego de su fundición (Fig. 5) con el nombre y patronímico del rey (Bar-Rakib hijo de Panamuwa) cuyos pesos aproximados rondan los 500 g. (una mina de estándar asirio liviano) y que podrían fecharse mas exactamente ca. 730 a.C.

Fig 7

Fig. 7: Disco del rey Bar-Rakib
Leyenda aramea: BRRKBBRPNMW (brrkbbrpnmw). Peso: 255,48 g.; Diámetro: 8,6 cm.

  1. Primeras teorías sobre el origen de la moneda.

Evidencia literaria: Hacia principios del siglo XX la mayoría de los académicos estaban de acuerdo en que las primeras monedas fueron acuñadas en el reino de Lidia, asignando a Gyges (ca. 687-652 a.C.) su invención. Estas teorías se basaron en Xenófanes y Heródoto, que nos dicen lo siguiente:

“Los lidios […] fueron los primeros hombres que sepamos, que acuñaron y utilizaron monedas de oro y plata”[9].

Pueden encontrarse también otras referencias, como la de Heráclides Póntico que cita:

“El primero de todos en acuñar moneda fue Fidón de Argos, en Egina, […] además, retirando todos los obeliskoi, los dedicó a Hera en Argos”[10].

Estos obeliskoi son varillas de hierro que tuvieron uso monetario (vide supra), y son mencionados también por Plutarco quien los define como una forma de moneda (νομισματος) usada por los espartanos[11].

Fidón fue rey de Argos se cree en la primera mitad del siglo VII a.C., por lo tanto, deberíamos suponer que él introdujo la moneda en Egina hacia 650 a.C.[12] desmonetizando entonces las mencionadas varillas.

También se interpretó un párrafo de Aristóteles donde dice que Solón “reformó los pesos, las medidas y la moneda”[13]. Estas reformas acontecieron hacia 594 a.C. (año de su arcontado) y se entendió a la reforma monetaria como el cambio del estándar eginético[14] de pesos al euboico[15], y la introducción de las tetradracmas tipo “lechuza”[16].

Respecto de la moneda de Corinto, se supuso posterior a la eginética, pero anterior a la ateniense, y se la asigno con seguridad al periodo del rey Cipselos[17] (ca. 657-625 a.C.).

Hallazgo del Artemision de Éfeso: En 1904-1905 las excavaciones del British Museum en Éfeso dirigidas por D. G. Hogarth dieron como resultado el descubrimiento de antiguos cimientos, bajo el templo de Artemis erigido por Creso. Hogarth dividió en tres períodos los cimientos:

  • Período A: Base Central[18]. Destruido por los Cimerios. Ca. 660 a.C.
  • Período B: Reconstrucción y ampliación. Ca. 650 a.C.
  • Período C: Última ampliación, bajo el templo de Creso. Anterior a. 550 a.C.

Bajo los cimientos se hallaron distribuidos a modo de “depósitos de fundación”[19] entre numerosos objetos de valor[20] un total de 93 monedas de electrón y 7 lingotes de plata.

Head atribuyó a los Lidios la mayoría de las monedas halladas en el Artemision, y además las distribuyó por su estilo a lo largo de la dinastía Mermnada desde Gyges (ca. 685-650 a.C.) hasta Alyattes (ca. 619-560 a.C.).

Hogarth asumió una fecha mucho más temprana. Basándose en las 24 monedas halladas en la Base Central, llevó las cuatro piezas más primitivas, las cuales no exhiben tipo alguno o presentan estrías (vide infra) al siglo VIII a.C. o incluso antes.

Cronología antigua de la moneda (según la evidencia literaria).

  • Siglo VIII a.C.: Piezas sin tipos o con estrías.
  • 687-652 a.C.: Acuñaciones de Gyges en Lidia.
  • 650-600 a.C.: Acuñaciones de Fidón en Egina.
  • 657-625 a.C.: Acuñaciones de Cipselos en Corinto.
  • 594 a.C.: Introducción de Solón de las monedas tipo “lechuza”.

 

  1. teoría del orígen tardío de la moneda

Reformas de Solón: En 1943 Joseph Milne criticó[21] la interpretación del pasaje 10 del Athenaion Politeia de Aristóteles acerca de las reformas de Solón que nos dice:

[…] την τε των μετρων και σταθμων και την του νομισματος αυξησιν […]

Este pasaje nos hace referencia al incremento (αυξησιν) en el sistema de pesos (σταθμων), medidas (μετρων) y νομισματος, que fue traducida como coinage, pero que no necesariamente debe interpretarse como coin, es decir que no debe considerarse como una reforma monetaria, sino más bien como una reforma de la unidad que usaban los atenienses como “dinero”.

Plutarco nos dice[22] que Solón realizo un cambio de relación haciendo equivaler la mina  a 100 dracmas[23] en lugar de 70. Esta medida apunto a la reducción de deudas de los campesinos[24] en un 30%, que de esta forma pagarían el mismo monto pero de una “moneda” o “unidad” de menor valor.

Monedas del Artemision: En 1951 Edward Robinson revisionó las monedas halladas en el Artemision de Éfeso[25] con conclusiones que modificaron la ortodoxia existente.

Robinson separó las monedas que se hallaron en contexto arqueológico en ocho grupos, y destacó los dos siguientes[26]:

  • Grupo I: Compuesto por 4 lingotes de plata y 24 monedas de electrón[27], hallados en la Base Se trataría del depósito más antiguo.
  • Grupo III: Compuesto por 19 monedas de electrón[28] halladas dentro de una vasija ubicada entre la Base Central y la plataforma occidental.

Fig. 8: Grupo III del Artemision de Éfeso.
Vasija conteniendo 19 monedas de electrón. Altura de la vasija: 11,8 cm Diámetro de la base: 5,10 cm

Respecto de las piezas sin tipos las considera como un estadio más primitivo que la moneda propiamente dicha y las divide en tres clases:Robinson realizó un análisis de las monedas con cabeza de león del Grupo I, llegando a la conclusión de que pertenecen todas a la misma serie, acuñadas en el Reino de Lidia no antes del 3er cuarto del siglo VII a.C. y hasta el siglo VI a.C. Esta conclusión la realizó analizando el estilo de las cabezas de león, que pertenecerían al prototipo mesopotámico del 2do milenio a.C. transformado por influencias asirias e hititas. Por otro lado se baso en el rango de circulación que tuvieron estas monedas, que son las más comunes de electrón hoy en día pues fueron acuñadas masivamente. Además, si se analiza la serie precedente a la de Creso con dos cabezas de león enfrentadas e inscripción entre ambas, vemos que la leyenda que ha sido interpretada primeramente por Six como Alyattes y que podría considerarse incluso el nombre del rey escrito en la forma Alyas.[29] presenta dos letras características, la digamma, que no aparece en el jónico, y otra letra sólo conocida en el alfabeto lidio.

  • 1ra clase, piezas sin marca: Lingotes, con una cara rugosa y otra cóncava y lisa, fabricados vertiendo el metal fundido, de un peso previamente determinado, sobre arcilla o piedra y enfriados. A esta clase pertenecen también los lingotes de plata.
  • 2da clase, piezas marcadas con punzón: Lingotes fabricados de la misma forma que los de la 1ra clase, pero que exhiben además una punzonada en su cara rugosa. La punzonada tenía por finalidad revelar el interior de la pieza y era una forma de testeo para evitar el fraude.
  • 3ra clase, piezas con marca de punzón y estrías: Lingotes como los anteriores, pero que además exhiben sobre su superficie lisa un diseño estriado lo que implicaba la preparación de una superficie sobre la cual punzonar las piezas.

En el Grupo III, además de una pieza perteneciente a la 3ra clase, se encuentran las piezas de la serie “prótomo de cabra” cuyo anverso es convexo y presenta estrías similares en el campo, como si el diseño de la cabra hubiese sido grabado en el “cuño” posteriormente a las estrías. Además tenemos la serie con los “gallos enfrentados”, en apariencia posterior a la anterior, por su diseño más acabado[30].

Robinson concluye que si los depósitos fueron hechos ca. 600 a.C. la invención de la moneda no puede haber sido mucho tiempo atrás de esta fecha[31] dado la alta presencia de piezas sin tipos[32] junto con monedas propiamente dichas, como si la 1ra clase hubiese evolucionado rápidamente a través de los estadios de lingote sin marcas, luego punzonado, luego con el agregado de estrías, luego con el grabado sobre las estrías, y por último, directamente el grabado ya sin estrías (Fig. 9).

Resumiendo, la invención de la moneda no puede estar más allá de la 2da mitad del siglo VII a.C., o tal vez en el último tercio de ese siglo.

1º.Fig 9-1

2º. Fig 9-2

3º.Fig 9-3

4º.Fig 9-4

5º.Fig 9-5

Fig. 9: Los cinco estadios sucesivos: del lingote a la moneda

Wiedawer reconoce al menos tres estándares de peso principales para las primeras piezas de electrón, estos son[33]: 

  • El estándar Milesio: basado en un Stater de unos 14 g.
  • El estándar Focaico: basado en un Stater de 16,50 g.
  • El estándar Euboico o Sámico-Euboico basado en un Stater de unos 17 g.

 

Ahora bien, volviendo a la conclusión de Robinson, esta nos lleva a la corrección en las fechas de las primeras acuñaciones griegas[34], retrasándolas en varias décadas, lo cual produce serias contradicciones con la cronología en boga hasta entonces basada principalmente en la evidencia literaria.

 

  1. Evidencia arqueológica de la moneda griega:

Es necesario en este punto analizar que nos dice la evidencia arqueológica respecto de las primeras acuñaciones griegas:

Atenas: En un principio las piezas conocidas como Wappenmünzen[35], se creían acuñadas por ciudades que usaban el estándar euboico y que luego de la adopción de este sistema por Solón circularon usualmente en Ática[36]. Hoy se sabe que son acuñaciones tempranas de Atenas.

John Kroll y Nancy Waggoner[37] dividieron la moneda ateniense en siete grupos para su estudio en tesoros, ordenándola (cronológicamente además) de la siguiente forma:

  • Grupo I: Wappenmünzen (Fig. 10).
  • Grupos II/III/IV/V y VI: Sucesivas series del tipo “lechuza” sin laureles (Fig. 11).
  • Grupo VII: Serie tipo “lechuza” con laureles[38]  (Fig. 12).

Fig. 10: Wappenmünzen

Fig. 11: Casco sin laureles

Fig. 12: Casco laureado

El tesoro más antiguo en que se encuentran piezas del Grupo II es en el de Taranto (Italia) ca. 500-490 a.C. es decir que las primeras deberían fecharse ca. 525 a.C.

En este tesoro también se hallaron piezas del Grupo I, y esta además comprobado que estas están técnicamente relacionadas con las del Grupo II, además Kraay estima que fueron acuñadas en pequeñas cantidades, algo así como un cuño o menos de anverso por año[39], concluyendo que estas deben haber comenzado a acuñarse ca. 575 a.C. aunque posteriormente asumió ubicarlas hacia mediados del siglo VI a.C.

Corinto: Ravel agrupó en su corpus[40] las primeras acuñaciones de la siguiente forma:

  • Grupo I.1: Punzonada incusa tipo “Union Jack”[41]  (Fig. 13).
  • Grupo I.2: Punzonada incusa tipo Svástica (Fig. 14).
  • Grupo I.3: Punzonada incusa tipo Svástica simplificada (Fig. 15).
  • Grupo II: Cabeza de Atenea con casco, dentro de cuadrado incuso (Fig. 16).

Fig. 13: Union Jack

Fig. 14: Svástica

Fig. 15: Svástica simplificada

Fig. 16: Cabeza de Atenea

Desde un principio el Grupo II se fecho ca. 500 a.C. por la comparación estilística de Atenea con cabezas femeninas en piezas contemporáneas de otras ciudades[42].

Es importante el hallazgo de una sobreacuñación de un stater corintio del Grupo I.2 (Fig. 17) sobre un Wappenmünzen (Fig. 10, anverso Gorgona, uno de los más tardíos) pues identificando los cuños y asignándoles la fecha aproximada del Wappenmünzen queda hacer un trabajo en reversa, es así que Kraay (que estima la finalización del Grupo I ca. 515 a.C.), Price y Waggoner (que estiman ca. 500 a.C.), sabiendo que hay 65 cuños hacia atrás listados por Ravel, estiman una fecha ca. 570/560 a.C. o 550 a.C. respectivamente.

Fig 10

Fig. 17: Stater corintio (Grupo I.2) sobreacuñado sobre Wappenmünzen del tipo Gorgona.
Anv.: Pegaso volando a izquierda, debajo letra “koppa”. Rev.: Punzonada tipo Svástica (sobre cabeza de Gorgona, ver Fig. 10). Ravel #50 (P40/T38)

Egina: Holloway identifica una pequeña emisión inicial en Egina que parece haber sido sumamente esporádica[43]. Se caracterizan por llevar punzonadas de reverso algo indeterminadas[44].

Luego tenemos un periodo de gran volumen de acuñaciones, que pasa por distintas fases, en lo referente al diseño del punzón de reverso, primero tipo “Union Jack”, luego de “Cinco Triángulos”, luego de tipo “Molino”, seguido este por los tipos “Proto Skew”, “Small Skew” y finalmente por el “Large Skew”. Estos diseños se encuentran a menudo superpuestos, Kroll y Waggoner distinguen los siguientes grupos[45]:

  • Grupo iia: Union Jack (Fig. 18)/Cinco Triángulos/Molino.
  • Grupo iib: Cinco Triángulos/Molino(Fig. 19)/Proto Skew.
  • Grupo iic: Small Skew (Fig. 20).

aegina union

Fig. 18: Union Jack

aegina mill

Fig. 19: Molino

aegina skew

Fig. 19: Small skew

De acuerdo a la evidencia de tesoros el Grupo iia parece terminar hacia 500 a.C. y sus primeras monedas no se sobreponen con ningún otro diseño, los Grupos iib y iic son intensivamente acuñados. De acuerdo a un análisis de isótopos realizado a 44 monedas eginéticas del tesoro Asyut pudo comprobarse que las monedas tardías del Grupo iia ya están acuñadas con plata del monte Laurión, es decir podrían datarse hacia el ultimo cuarto del siglo VI a.C. que es cuando esta empezó a usarse en la moneda ateniense[46].

Holloway y Kraay estiman que el Grupo iia comienza ca. 550 a.C., por lo tanto, dada la cantidad de cuños para la primer y esporádica serie, estiman que esta comenzó ca. 580/570 a.C.[47]

Cronología actual de las primeras acuñaciones:

  • Mediados del siglo VII a.C.- 3er cuarto del siglo VII a.C.: Lingotes sin tipos, luego punzonados en una cara, luego punzonados y con estrias en la otra cara.
  • Último cuarto del siglo VII a.C.-1er cuarto del siglo VI a.C.: Piezas con tipos sobre campo estriado, y punzonadas en reverso. Acuñaciones atribuidas a los lidios (tipo cabeza de león en anverso) también con punzonadas en reverso.
  • 580-570 a.C.: Primeras acuñaciones (esporádicas) en Egina.
  • 570-550 a.C.: Primeras acuñaciones en Corinto.
  • 550 a.C.: Primeas acuñaciones de Atenas (tipo Wappenmünzen).

Es destacable al ver esta conclusión cronológica (respecto de la primera, hecha en base a fuentes literarias clásicas) la importancia de la numismática como ciencia, apoyándose en el estudio de tesoros en su contexto arqueológico, como también de las últimas  tecnologías, como los estudios metalográficos etc., que nos permiten apreciar detalles inimaginables tiempo atrás.

 

Notas:

[1] The Critical Moment: The Transition from Currency to Coinage in the Eastern Mediterranean. Miriam S. Balmuth. World Archaeology, Vol. 6, No3, Currency (Feb., 1975), p. 294

[2] Idem, p. 296

[3] Se los llama precisamente en inglés ox-hide. Rondan los 70 a 80 cm de longitud.

[4] Rondan los 60 cm.

[5] Datación por medio del estudio de los anillos de los árboles.

[6] Charles Waldstein, The Argive Heraeum (Boston, 1902), I, 61. 77

[7] Orion, Etymologicum

[8] The Critical Moment: The Transition from Currency to Coinage in the Eastern Mediterranean. World Archaeology, Vol. 6, No3, Currency (Feb., 1975), pp. 293-298

[9] Xenófanes (DK 21 B 4); Heródoto, I, 94

[10] Strabo, viii. p. 358; Cf. Etymologicum Magnum, 613, 12-15

[11] Plutarco, Lysandros 17

[12] Barclay V. Head, Historia Numorum, p. 396

[13] Aristóteles, Athenaion Politeia 10

[14] Dracma de peso 6,28 g.

[15] Dracma de peso 4,37 g.

[16] Barclay V. Head, Historia Numorum, p. 368

[17] Idem, p. 400

[18] Se trata de una base rectangular de unos 4,34 m de largo por 2,86 m de ancho, hecho con bloques de esquisto verde, sobre un cimiento de piedra caliza.

[19] Los depósitos en cimientos se conocen en Egipto y Medio Oriente por lo menos desde el 3er milenio en adelante. Estos pueden haber sido parte de una ceremonia comunal en el que cada uno hacia una ofrenda de acuerdo a su habilidad. En el mundo griego este tipo de depósitos son raros.

[20] Huesos de animales, aros, cuentas, pines, figurillas (de oro, marfil, electrón, plata, bronce), etc.

[21] The Chronology of Solon’s Reforms. The Classical Review, Vol. 57, No 1, (Mar., 1943), pp. 1-3

[22] Plutarco, Solon 15

[23] I.e. plata por peso, no amonedada.

[24] Muchos se encontraban incluso en situación de esclavitud debido a estas.

[25] The Coins from the Ephesian Artemision Reconsidered. The Journal of Hellenic Studies, Vol. 71, (1951), pp. 156-167

[26] Las monedas de los restantes seis grupos son repeticiones de estos, incluso muchas del mismo cuño.

[27] 5 con punzonada pero sin tipos, o simplemente con estrías, 7 con cabeza de león, 7 con pata de león, 2 con cabeza de caballo, 1 con cabeza de halcón, 1 con cabeza de grifo y 1 con cabeza de foca.

[28] 1 con estrías, 4 con prótomo de cabra y estrías, 1 con cabeza de cabra, 10 con dos gallos enfrentados y  estrías más uniformes que la serie anterior, 1 con dos cabezas de gallo enfrentadas, 1 con cabeza de león de frente y otra de tipo incierto, tal vez de la serie “dos cabezas de gallo”.

[29] Liselot Weidawer. Probleme der frühen Elektronprägung. 1975, p. 59

[30] Esta serie ya no es convexa en su anverso, y las estrías presentan cierta regularidad en sus ángulos.

[31] Estima una generación antes.

[32] En el Grupo I alcanzan casi 1/3 del total, y analizando las 93 piezas suman casi 1/5 del total.

[33] Liselot Weidawer. Probleme der frühen Elektronprägung. 1975, p. 13

[34] Pues estas son derivativas de las acuñaciones de Asia Menor, no pasaron por ninguno de los estadios de evolución de la moneda de electrón.

[35] Literalmente “moneda-blasón”.

[36] Barclay V. Head, Historia Numorum, p. 368

[37] Dating the Earliest Coins of Athens, Corinth and Aegina. John H. Kroll & Nancy M. Waggoner, American Journal of Archaeology 88 (1984)

[38] Se refiere a los laureles agregados en el casco de Atenea.

[39] “Owls” 64-65 (1956). Menciona unos cuarenta cuños. Actualmente se han sumado algunos cuños más.

[40] O. Ravel, Les “poulains” de Corinthe 1 (Basel 1936)

[41] Cuadrado dividido en ocho compartimientos triangulares.

[42] Esta atribución  esta confirmada por los hallazgos de piezas en el tesoro Taranto, ca. 490 a.C.

[43] De 1067 ejemplares arcaicos analizados solo 44 pertenecen a este periodo, con solo 15 cuños de anverso.

[44] Con líneas al azar, o con un tipo rudimentario de “Union Jack”.

[45] Dating the Earliest Coins of Athens, Corinth and Aegina. John H. Kroll & Nancy M. Waggoner, American Journal of Archaeology 88 (1984)., p. 336

[46] Idem, pp. 337-338

[47] Dating the Earliest Coins of Athens, Corinth and Aegina. John H. Kroll & Nancy M. Waggoner, American Journal of Archaeology 88 (1984)., p. 339

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